Las resistencias bacterianas disparan el impétigo infantil y dejan obsoletas las pomadas más usadas | Vive Saludable

Las resistencias bacterianas disparan el impétigo infantil y dejan obsoletas las pomadas más usadas

Las resistencias bacterianas disparan el impétigo infantil y dejan obsoletas las pomadas más usadas

“Lo que solían ser cuadros infantiles banales se han convertido en un dolor de cabeza para familias y médicos: el impétigo crece y aumentan los casos que no responden a los tratamientos de primera elección”, resume Miquel Casals, coordinador de Dermatología Pediátrica del Hospital Parc Taulí de Sabadell. Las causas del problema “no se conocen con precisión”, pero este experto lo engloba en un fenómeno mayor: “ y las enfermedades de la piel no son una excepción”.

Todos los expertos consultados destacan que han observado un notable aumento de casos en los últimos años. El Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, sin embargo, no dispone de datos que permitan dimensionar el problema al no ser el impétigo una enfermedad de declaración obligatoria (EDO), según un portavoz.

Aragón ha sido la primera comunidad en adaptar sus protocolos a la nueva situación. “La constatación de que los antibióticos tópicos más utilizados [mupirocina o ácido fusídico, habitualmente] han dejado de ser eficaces en muchos casos de impétigo no complicado ha llevado a cambiar las recomendaciones para usar la clorhexidina como primera elección”, explica Juan Manuel García-Lechuz, médico adjunto en el Hospital Miguel Servet y profesor de Microbiología de la Universidad de Zaragoza.

La decisión la adoptó esta comunidad “el pasado mes de julio y se está desplegando ahora, así que todavía no hay datos fiables sobre su impacto en el mundo real”, añade este experto. El cambio, que por ahora no han adoptado otras comunidades, es de gran calado si se tiene en cuenta que la clorhexidina es un antiséptico que ha desplazado a dos antibióticos debido a las resistencias. Las guías del siguen recomendando por ahora de forma general las pomadas antibióticas en primer lugar.

En el primer trabajo, que será publicado próximamente en la revista científica , analiza 227 muestras tomadas desde 2018 y revela que “a partir de 2021 y 2022 se observa un incremento de casos de impétigo causados por la cepa 121 de Staphylococcus aureus, que combina una mayor virulencia, debido a la presencia de las toxinas exfoliativas ETA y ETB, con una marcada resistencia genética a los antibióticos tópicos de uso habitual”, explica García-Lechuz.

El segundo trabajo es el que ha llevado a Aragón a cambiar sus protocolos. Investiga más de 500 casos de impétigo y observa “que la prescripción inicial de estos fármacos se relaciona directamente con una peor evolución de la infección, provocando cuadros más prolongados y una mayor tasa de recidivas [recaídas]”, afirma este investigador.

Miquel Casals considera que, con la evolución epidemiológica actual, “más comunidades deberán introducir cambios en sus protocolos” y destaca que estos son también necesarios en la práctica asistencial. “Estamos ante un nuevo escenario complejo. Los tratamientos que veníamos usando han perdido efectividad, pero es que también estamos viendo casos resistentes a antibióticos orales como la amoxicilina con ácido clavulánico, que eran la segunda opción cuando las pomadas fallaban”, expone este especialista.

Para ilustrar el problema, recurre al caso de una niña de 12 años atendida en urgencias del Hospital Parc Taulí el pasado mes de julio. “Venía presentando brotes repetidos de impétigo desde febrero a pesar de que había seguido tratamiento tópico y oral. No una vez, sino varias. Afortunadamente, uno de los últimos médicos que la había visto en primaria había solicitado un cultivo. Era un estafilococo resistente a los tratamientos usados hasta entonces”, recuerda.

Marisa Navarro, de la Asociación Española de Pediatría (AEP), recuerda la facilidad con la que se propagan estas bacterias, que pueden colonizar la piel o las vías respiratorias altas sin causar problemas. “Pero si se produce una pequeña herida o lesión, generan una inflamación en forma de ampollas o costras. Como son muy contagiosas, al rascarse, el propio afectado se la puede extender a otras zonas del cuerpo o transmitirlas a otros niños”, explica.

Históricamente, añade esta especialista que trabaja en la sección de Infectología Pediátrica del Hospital Gregorio Marañón (Madrid), el impétigo ha sido mucho más frecuente en verano: “El sudor, las picaduras de mosquito... Con el calor, hay varios factores que favorecen este tipo de infecciones. Ahora, con el cambio climático y las temperaturas más elevadas durante más tiempo, las condiciones que favorecen la infección son más frecuentes”.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.