Unas inflorescencias de aspecto lanoso emergen entre hojas grandes y endurecidas en la punta de las ramas.Eriobotrya japonica) es un pequeño arbolito de no más de cuatro metros, pero a pesar de su modesto tamaño se hace notar por su copa muy poblada, con un follaje verde oscuro y ramaje de tonalidades grisáceas. Según la entrada dedicada a esta planta en el tomo correspondiente de puede alcanzar los 10 metros en buenas condiciones de cultivo.
Esta especie , en concreto de la zona sur de China, aunque gracias a su palatabilidad se ha distribuido por varios continentes, también en el europeo, donde se introdujo a finales del siglo XVIII. En España es frecuente en los jardines populares y en los huertos, como ocurre tanto en zonas castellanas, andaluzas y del Levante. En estas dos últimas regiones se crían distintos cultivares con frutos aún más apropiados para el consumo humano, como ‘Algerie’ o ‘Peluche’.
La estética de este árbol, de (Rosaceae), tiene una hermosura tranquila, pero muy atractiva. Un examen paciente de sus grandes hojas permite apreciar de su nerviación, que es muy marcada y con mucho carácter, tanto en el brillante haz como en el velloso envés.
Aunque sean pequeñas, la coincidencia de cientos y cientos de ellas perfuma el aire de los meses fríos. Esta fragancia tiene una dulzura proverbial, con un toque a almendras amargas, y es de un refinamiento sublime cuando flota en la brisa invernal. Cada una de las florecitas posee cinco pétalos blanquecinos, y son visitadas fervientemente por los polinizadores que no han sucumbido a alguna helada, como los abejorros, que encuentran alimento en ellas entre finales de octubre y comienzos de febrero, dependiendo de la zona en la que crezca el níspero; su floración durará unas tres semanas.
De cara a la primavera, con un color anaranjado. Para asegurarse el engorde de esos nísperos, al árbol no debiera faltarle agua. Una vez listo para ser consumido, el fruto revela una textura algo gelatinosa, con un aroma perfumado y sutil. Su sabor es una mezcla entre melocotón suave y algo de mango, por lo que hará las delicias de más de uno. Aparte de consumirse crudos, con los frutos también se elaboran mermeladas y participan en recetas culinarias.
Requiere que reciba algo de sol directo, con unas tres horas de sus rayos incidiendo sobre las hojas el níspero ya puede sonreír alegre, si bien es cierto que, a veces, se le ve en posiciones aún más sombreadas. En este último caso, habrá que tener en cuenta que el arbolito no florecerá ni fructificará tanto como a pleno sol.
En jardines que sufran de inviernos muy fríos, el níspero disfrutará más si vive pegado a un muro bien orientado, que no mire al norte. Resiste sin despeinarse hasta -10°C, aunque su floración se verá afectada; contra una pared suele aguantar algo menos de temperatura. En el caso de que una helada fuerte suele rebrotar de las ramas más poderosas, por lo que es conveniente esperar a la primavera para ver el alcance del daño y la respuesta del ejemplar.
En cuanto al suelo, no gusta de aquellos demasiado ácidos y prefiere que sean algo arenosos, para que sus raíces tengan mejor aireación. Para quienes no dispongan de un terreno, pero sí de una azotea espaciosa, la buena noticia es que también crecerá bien en un generoso macetón de al menos 40 litros de volumen.
Para regarlo con propiedad, le conviene dejar secar la tierra en superficie; por ello, es una planta que no disfruta en terrenos continuamente encharcados. En lo relativo a su nutrición, los abonos específicos suelen funcionar perfectamente con el níspero, ya que es bastante demandante en fósforo y potasio para tener una buena floración y posterior cuajado de los abundantes frutos que suele producir.
Para los japoneses, que enseguida adoptaron esta planta como un emblema más de su horticultura y jardinería, su fruta es un regalo de primer orden, y aparece en innumerables estampas antiguas y contemporáneas del país nipón. Muy pronto llegarán las semanas de la floración del níspero; si al andar por una calle nos rodea un aroma a miel con un suspiro de amargor, será señal de que un cercano níspero quiere calentar el aire con sus pétalos.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
