Cuando un amigo de la infancia despierta las versiones de nuestra personalidad que creíamos olvidadas | Vive Saludable

Cuando un amigo de la infancia despierta las versiones de nuestra personalidad que creíamos olvidadas

Cuando un amigo de la infancia despierta las versiones de nuestra personalidad que creíamos olvidadas

“Lo usual es que relacionemos en función de con quién estamos. Entonces ocurre lo siguiente: con amigos de la infancia volvemos a ser como ese niño, porque la memoria se activa por los recuerdos que tenemos con esas personas y nos adaptará los contextos en función de quiénes están”, desarrolla Ainhoa López Barbeito, psicóloga sanitaria y . “No somos los mismos con nuestros padres que con . Al final, nos adaptamos en función de con quién nos relacionamos. Y puede ocurrir que volvamos al pasado con gente también del pasado, porque es muy adaptativo”, sostiene.

Aunque , es inevitable que, según la gente con la que se esté relacionando en cada contexto, cambie de alguna manera su personalidad. “Todos tenemos cierta influencia en los sentimientos, emociones y pensamientos del otro según cómo nos comportemos. Esto se mezcla con la interpretación de las situaciones o reacciones del otro que tenemos cada uno. Depende de con quién estamos, pero también de cómo somos y de dónde venimos”, apunta Isabel López Viguri, psicóloga sanitaria en el .

Por tanto, puede darse el caso de que, aunque una persona no haya actuado o se haya mostrado de cierta manera porque , vuelva a tener esa personalidad si se relaciona de nuevo con esa parte de su pasado: pueden aparecer jergas o bromas que estaban oxidadas, o recuerdos que hacía tiempo que no aparecían en su memoria. “Los seres humanos estamos en constante cambio. A veces, volver atrás nos hace volver a ser aquellos que éramos, sobre todo por el gusto de compartir de nuevo los recuerdos o gestos con quienes teníamos tanta confianza en el pasado”, destaca Barbeito. Este tipo de contextos, añade la psicóloga, son “pura funcionalidad”: “Nos sentimos más seguros al entender que , y más cómodos y adaptados con esa gente. Entonces, afloran cosas que igual con otras personas no afloran de la misma manera”.

Un estudio publicado en en 2024 comprobó que la forma en que expresamos nuestra personalidad cambia según el contexto: familia, trabajo, amigos, pareja u ocio. Los investigadores encontraron variaciones significativas en cuatro de los cinco grandes rasgos de personalidad, y señalan que las distintas relaciones implican reglas y expectativas diferentes, lo que nos puede llevar a comportarnos y expresar emociones de manera distinta. Otro informe en encontró que la nostalgia puede aumentar la sensación de continuidad entre el yo pasado, presente y futuro. Este efecto se produce principalmente porque . Además, esto conecta con distintas etapas de nuestra identidad.

También puede darse el caso contrario. Que, por la nueva forma de ser de la persona, conecte en la actualidad con otros sujetos afines a su personalidad más reciente: “Conforme avanza la vida, también nos acercamos a gente que avanza de la misma manera, porque, si no, no nos sentimos demasiado cómodos”, avisa Barbeito. Por tanto, según indica, parece que tenemos relaciones que, aunque en el pasado eran más semejantes, en la actualidad han diferido. Sin embargo, pueden hacernos volver a ser quienes éramos durante un tiempo: “Estas tienen utilidad quizás por el recuerdo de haber estado cómodos con esas personas en el pasado y por el hecho de no soltar. Quizás no siguen la misma vida que nosotros, pero cuando nos juntamos con ellas nos sentimos cómodos y tranquilos”. No obstante, advierte que, en casos como una demanda mayor de trabajo o familia de una de las dos partes, la relación, si no está balanceada, se puede volver más complicada de cuadrar.

Este regreso emocional a una vida pasada puede perjudicar de alguna manera a la persona que considera que su nueva personalidad es mejor que la anterior, provocando un choque entre la presencia que quiere mostrar y aquella con la que le recuerdan: “Es difícil poner límites a personalidades antiguas que no queremos volver a ser. Aunque nosotros lo queramos hacer de forma directa y con buena intención, no siempre vamos a ser comprendidos por los que nos rodean. Sí que creo que es importante coger espacio y poder expresar lo que sentimos”, advierte Viguri. La psicóloga, además, considera que, a pesar de que el papel de las etiquetas antiguas como “el responsable” o “la rebelde” ayuda a encajar en algún momento, “a la larga o en un futuro, cuando uno evoluciona, pueden llegar a tener un papel limitante”.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.