El pasado 1 de septiembre no fue un día más para Rita Gallego, fundadora de la . Aquel día comenzaba la venta de uno de los artículos más demandados entre los seguidores de la papelería de diseño: las agendas de Hobonichi, compañía japonesa de referencia en su sector. Esta marca lleva años de continuo crecimiento internacional, pero ha sido en 2026 cuando su expansión ha alcanzado cotas nunca vistas. Según , los pedidos de estas agendas realizados el pasado mes de agosto por los distribuidores internacionales se incrementaron un 108,2% en comparación con el año previo.
Gallego vivió ese furor en primera persona cuando, ante el aluvión de pedidos, tuvo que cerrar su tienda ese 1 de septiembre para poder hacer frente a todos ellos. “La acogida superó todo lo que nos habíamos imaginado. Durante los primeros días recibimos una auténtica avalancha de pedidos y se agotó gran parte de nuestra selección de agendas. De hecho, tuvimos que cerrar un día la tienda física porque no dábamos abasto”, rememora. Las expectativas también fueron más que superadas para Jing Jing, fundadora de otra de las pocas papelerías especializadas en artículos de diseño que vende las agendas Hobonichi. “En la primera hora del lanzamiento, recibimos más de 1.200 pedidos online”, apunta.
El redactor y publicista japonés Shigesato Itoi creó la marca en 1998. Originalmente, Hobonichi nació como una plataforma con temática de estilo de vida donde se publicaban textos, columnas o entrevistas. Itoi contaba con una polifacética carrera a sus espaldas como redactor de publicidad, diseñador de videojuegos para Nintendo (es el artífice de MOTHERseries, también conocido como Earthbound) e incluso como actor de doblaje (prestó su voz al personaje de Tatsuo Kusakabe en la película Mi vecino Totoro). Empezó a comercializar las agendas en 2001 y lo hizo, tal y , tras lanzar una pequeña encuesta a su comunidad de lectores donde les preguntó si comprarían una agenda planificadora de Hobonichi.
El producto, además, surgió como una necesidad propia. Durante sus años como freelance, Itoi siempre andaba buscando una agenda que le permitiera mantener una organización y planificación detallada, pero no conseguía encontrarla. Igualmente, deseaba una agenda con personalidad propia donde expresarse como cada uno quisiera y alejada de las libretas corporativas que suelen tener los trabajadores japoneses. Así creó la agenda Hobonichi Techo (techō, en japonés, se traduce como “planificador”), que este año cumple 25 años. En 2012, con la participación de la diseñadora Sonya Park, fundadora de la marca de moda y estilo de vida Arts&Science, desarrolló una versión en inglés para el mercado internacional.
Aunque el catálogo de Hobonichi es muy amplio, son sus agendas lo que ha permitido que esta empresa haya multiplicado sus previsiones de beneficios en el presente año. Los diseños se venden en japonés y en inglés, con algunos modelos en exclusiva para el país asiático. La revista New York Magazine definió en 2017 estas agendas como un artículo “de culto” por su prestigio y la admiración que despiertan. El pasado abril, en , Itoi se refirió a ellas como “un parque para niños donde tengas espacio para simplemente jugar y divertirte cada día”.
Poder vender la firma en España, además de proporcionar reputación y visibilidad a los establecimientos elegidos, también supone un pellizco importante para las ventas. En estos meses trabajando con la marca, Gallego ha comprobado cómo la popularidad de este sello de papelería va en aumento: “Su crecimiento ha sido enorme. Al principio era una marca conocida sobre todo por personas muy aficionadas a la papelería japonesa, pero cada vez llega a un público más amplio”.
Pero, ¿qué tienen de especial estas libretas para generar tanta expectación y arrasar en ventas? Funcionalidad, diseño cuidado, calidad y pertenencia a una comunidad con gustos comunes. Todo ello funciona como la mezcla perfecta para alimentar una tendencia que empieza a erigirse en fenómeno de masas. “Es un producto de muy alta calidad, usando un papel con nombre propio (Tomoe River) y cuidando todos los detalles”, explica Jing Jing. Itoi se ha referido a este papel tan característico como el papel ligero de los diccionarios pero con el cuerpo suficiente para que se pueda escribir en él. Gallego coincide en subrayar como uno de sus puntos fuertes el papel, “pensado para escribir con diferentes tipos de tinta”, y una encuadernación que “permite que la agenda quede completamente abierta”. Además, los numerosos tamaños y formatos disponibles; las colaboraciones lanzadas con artistas y las sinergias con otras marcas constituyen otros de sus atractivos.
El universo de Hobonichi está en expansión constante, y en torno a la propia agenda orbitan otros productos ideados para complementarla, como las fundas de diseño, que cuestan desde 26 euros a más de 300 euros, según la web de la marca. Todo ello se ve alimentado y amplificado por la comunidad de fans, quienes comparten en internet su pasión por este producto y las diferentes formas de usarlo: para organizar el día a día, a modo de diario, como cuaderno de dibujos o viajes… Shigesato Itoi sigue reivindicando esa versatilidad: “Quería crear un diseño que pudiera albergar todos los diversos estilos de comunicación que pudieras tener. No solo palabras, sino todas esas formas diferentes de expresarte. Por eso, también tenía que ser fácil dibujar en él: gráficos, tablas e incluso planos de tu casa”, ha asegurado.
En palabras de Gallego, el factor emocional también juega a favor de este producto y, en general, de los artículos de papelería bien cuidados y no puramente funcionales: “La papelería puede convertirse en un refugio creativo y en una herramienta para conectar con uno mismo. En un momento en el que pasamos tantas horas delante de una pantalla, escribir, dibujar o planificar sobre papel nos permite detenernos y dedicar un espacio a nuestra vida cotidiana. Hobonichi entiende muy bien esa relación emocional con la papelería”. “Tenemos muchas personas en lista de espera. Por el interés que estamos viendo y la cantidad de personas que siguen esperando, creo que podemos volver a tener una acogida como la de septiembre en octubre”, augura Gallego.
Para quien crea que la papelería es cosa de adolescentes y jóvenes, nada más lejos de la realidad. Las agendas funcionan en un público intergeneracional y muy variado. “Las compran amantes de la papelería y la escritura, personas creativas, ilustradores y diseñadores, pero también clientes que simplemente buscan una buena herramienta para organizar su trabajo o su vida cotidiana”, comentan desde Likely. En el caso de Entropia, “la mayoría de clientes son mujeres de entre 25 a 55 años, y también una parte más pequeña de hombres. Son personas que valoran la calidad, el arte, la creatividad y muchas de ellas amantes de Japón”.
El país del sol naciente es una potencia en lo referente a la papelería. y tiene un público cada vez más global. De hecho, se ha convertido en un reclamo para muchos turistas, que hacen cola para entrar a esos espacios repletos de plumas, cuadernos y libretas como si se tratara de un monumento más. La industria cuenta con centenares de fabricantes y una feria anual celebrada en Tokio donde se exponen todas las novedades, con foco en la innovación constante. El éxito de estos productos radica en la atención a los detalles más nimios, el estudio de la ergonomía y el desarrollo de mecanismos que mejoran el uso de cualquier objeto, sin olvidar, por supuesto, su cuidada estética.
*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.
