La IA llega a los gimnasios y hay quien la prefiere a un entrenador personal: “ChatGPT es gratis” | Vive Saludable

La IA llega a los gimnasios y hay quien la prefiere a un entrenador personal: “ChatGPT es gratis”

La IA llega a los gimnasios y hay quien la prefiere a un entrenador personal: “ChatGPT es gratis”

Marcos Luis tiene 28 años y lleva cuatro acudiendo al gimnasio al menos cuatro días a la semana. Juega al fútbol y empezó haciéndolo como complemento. “Al principio, el propio entrenador [de su equipo de fútbol] nos daba indicaciones y alguna tabla; luego, un amigo que controlaba un poco del tema. Pero desde hace tiempo lo hago con ”, explica Luis.

La inteligencia artificial (IA), como en tantos otros aspectos, ha irrumpido en los gimnasios. Planificar una rutina de entrenamiento con ella es tan sencillo como abrir una aplicación, describir objetivos, nivel físico y dejar que el algoritmo proponga ejercicios, series y repeticiones. De forma prácticamente inmediata. Eso, en opinión de Miguel Pérez, entrenador y fisioterapeuta, además de fundador de , puede ser una ventaja, pero para que funcione bien es necesaria la mirada de un profesional. “La IA trabaja con la información que recibe. El entrenador, aunque reciba la misma información, va a tener un criterio técnico para filtrarla y darle orden de prioridades para el camino que tiene que seguir hacia su objetivo”, asegura Pérez.

En el mismo sentido se pronuncia , entrenadora y experta en rehabilitación deportiva, que va un poco más allá. “Las personas somos más que los objetivos que nos marcamos. Nuestras palancas o nuestro historial de lesiones y patologías dicen mucho más que ningún dato que se pueda monitorear. Somos contexto, etapas de vida, la forma única en que nos movemos, la conciencia corporal, la presión social que se nos aplica y las circunstancias que nos han sido dadas”, señala para incidir en que ningún programa puede reemplazar el factor humano.

Cualquiera que haya entrenado durante un tiempo sabe que no todos los días son iguales y que las circunstancias influyen mucho más de lo que podría pensarse. “Este tipo de variables son bastante más importantes de lo que se creía, porque una misma carga puede ser adecuada para un día, pero inadecuada e incluso excesiva para otro. Y eso tiene que ver mucho con el nivel de ansiedad, de estrés, la fatiga, carga acumulada, sueño o la alimentación”, asegura Pérez.

Aquí sí encontró el fallo Luis cuando, tras una tendinitis que se le complicó, le pidió a ChatGPT que adaptara la rutina a su nueva circunstancia. “Es verdad que me cambió algunos ejercicios, pero otros no y tampoco bajó la intensidad, así que al final tuve una recaída. Cuando volví al fisio, me echó la bronca y me dijo que nada de entrenamientos con IA, especialmente con una lesión por medio”, relata. Aun así, confiesa que, tras unos 10 días más de reposo y cumpliendo rigurosamente con los ejercicios que le había dado el fisioterapeuta, volvió a su rutina instaurada con IA.

Además de la falta de personalización, a pesar de que la IA está programada para hacernos sentir como si diese una respuesta específicamente para nosotros, también hay un problema importante de errores. , se delega la capacidad de elección en una herramienta que acumula y junta información, sin entenderla ni reconocer los errores si no se los señala un ser humano. A veces recurren a fuentes que ya están generadas por otras IA y eso da muchos errores, aunque aparentemente las respuestas tienen sentido y parecen articuladas”, reflexiona Vives.

Que la IA se inventa muchas veces sus respuestas e incluso las defiende con ahínco es algo que ya debería ser de sobra conocido. Pero también hay un componente importante: la información que se le da y cómo se formulan las preguntas, los llamados prompt. Un cierto conocimiento ayuda a orientar mejor a la IA, además de los trucos habituales, como pedirle que responda como si fuera un entrenador personal certificado y con experiencia.

Más allá del necesario debate sobre lo que significa el uso indiscriminado de estas herramientas a nivel ecológico y social, es inevitable preguntarse cómo va a afectar, también, a estos profesionales. Su valor está precisamente en aquello que no puede hacer la IA, ofrecer un servicio realmente personalizado, con criterio profesional y ser capaces de acompañar y motivar a sus atletas. Sin embargo, luchan contra algo difícil de combatir. “En realidad, sé que es mucho mejor trabajar con un entrenador personal, pero ChatGPT es gratis”, sentencia Luis.

*Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación de tu profesional de salud.